El sueño del loto
Pies descalzos, pequeñas gotas tocando tus piernas, tocando tu cara, tu boca. Mutuas miradas; ¿encuentros quizá oportunos? ya no cambiaría el momento el pensar si es fortuito o quizás no.
Las tinieblas pasadas vuelven a hacer eco en tu cabeza, inevitable, no tiene chance alguna de cambiar por quizás mucho tiempo.
Los sonidos expulsados sin filtro alguno acompañados de un viento salado, recaen con agradable dulzura en tus oídos.
Todo se me disfraza como un circo, la poca seriedad te trae nuevamente incertidumbre, el nacer del sueño, miedo, pero a todo esto lo antecede la convicción que no soltarás.
Ahora una promesa, promesa de sal, labios resecos, y sol quemante.
Promesa que quizás se cumpla,
Promesa que harás que se cumpla.
