En tus armas
Tus ordenes me destruyen
bloquean el sol, avivan el viento
me desploman a la realidad.
La piel de gallina convierte en sombra mi piel
siempre he estado entregado a ti
pero hoy te oficializo mis ojos
encárgate de mi dolor que ya no tiene cabida
encárgate de mi garganta apretada
de los fugaces haces de luz; disfrútalos si puedes.
Hoy, sol primaveral, ya no hables más
desata los nudos bajo la escalera.
El alma que siempre quisiste es tuya
has logrado despojarla hoy de mi
solo te pido mi descanso, ya nada más;
no me ordenes más.