Porque la mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh, krsna!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento.
la mente es tan fuerte y obstinada, que a veces domina la inteligencia. Para un hombre que se encuentra en el mundo práctico y que tiene que luchar contra muchísimos elementos contrarios, es sin duda muy difícil controlar la mente. Puede que de un modo artificial uno establezca un equilibrio mental tanto con el amigo como con el enemigo, pero en fin de cuentas ningún hombre mundano puede hacerlo, ya que eso es mas difícil que controlar la furia del viento.
El individuo es el pasajero que va en el coche del cuerpo material, y la inteligencia es el conductor. La mente es el instrumento con el que conduce, y los sentidos son los caballos . Por lo tanto, el yo es el que disfruta o sufre en compañía de la mente y los sentidos. Así lo entienden los grandes pensadores. Se supone que la inteligencia debe dirigir a la mente, pero la mente es tan fuerte y obstinada, que a menudo domina la inteligencia de uno, tal como una infección muy aguda puede superar la eficacia de la medicina. Ese elemento tan fuerte que es la mente, se supone que se controla mediante la práctica del yoga, pero ese método nunca es práctico para una persona del mundo. Y, ¿qué podríamos decir del hombre moderno? El símil que se usa aquí es idóneo: uno no puede superar una ráfaga de viento. Y aún más difícil capturar la mente turbulenta. La manera más sencilla de controlar la mente, según lo sugieren los textos sagrados de los Vedas, lo constituye el canto de "Hare Krsna" con toda humildad y ocupando la mente por completo, el gran mantra de la liberación. Solo entonces dejarán de haber más preocupaciones que agiten la mente.
El Bhagavad-Gita, Dhyana-yoga, verso 34.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario